miércoles, 6 de mayo de 2026

 "Me gustaría ser poeta, de los exquisitos, de esos que llenan de manjares las tintas, de los legisladores de la palabra, los pensadores que tienen la medalla colgada en la pared. De esos que sabios, detienen el tiempo en cada verso. Pero no me da la mollera y la letra me evade haciéndose la bestia, la que hace como que no me ve cambiándose de acera y viendo a otro lado cuando por las calles nos encontramos. A veces por las noches, revuelvo el abecedario con el tenedor del sueño para ver si puedo trinchar algo pero nada queda; No puedo estirar los oximorones y se me escapan las imágenes entre el hambre del fin de mes y las llagas del tiempo en las esquinas de la ciudad, orinadas y cagadas con restos de vida de tanto caminante triste. He visto sombras de versos apareándose como chuchos por las cantinas del parque Colon pegadas con el semen de la redaccción hambrienta y a veces, solo muy contadas veces salen versos raros, alcoholizados, como estampitas de coleccion en las cajas de vino barato, vino de barrio del econo super. Y siempre las termino cambiando con cualquiera que me las pide a cambio de un poco de humo azul, del frajo que eleva mi melancolía al techo como si fuera gato nocturno. Me gustaría ser poeta, de esos poetas afortunados que cantan al cielo su alegría y su amor, escribir periódicos de buenas noticias y cantarle al sol , a las mañanas y a las mujeres por hechiceras, a las rosas por su color sangre y a los niños por su terquedad de querer ser adultos. Es más: quisiera ser un poeta de esos que, con una guitarra canten otros horizontes, otras canciones que sean alma eterna para que queden marcadas en las almas de los que caminan por esas calles y que el viento nunca pueda borrar."





Noviembre

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